domingo, 18 de septiembre de 2011

Mas de 3000




Gracias por haberlo hecho posible. Baldomero ya está en tres mil hogares.
¡Ahora a por los 5000!

Baldo escuchaba atento mientras, por el espejo retrovisor, reparó en las gafas de sol tan poco apropiadas; en su amplio escote, que dejaba entrever dos pechos grandes y turgentes; en los prietos y largos muslos; en esa manera  de arrastrar las erres  y en lo rubio de su largo cabello. Era inconfundible. Unas gotas de sudor corrieron por su frente. Es una puta de alto estanding, de esas que vienen de los países del Este. A estas horas en la calle no puede ser otra cosa, pensó. Y al instante se sintió fatal, él no era nadie para juzgar. Una especie de culpa, miedo y congoja le sacudió el estómago, mezclándose con el café con leche y los picatostes que su madre le había obligado a tomar a las cinco y media de la mañana y que ahora amenazaban con salir en escopetazo. No debí desayunar a estas horas,  mucho menos pan frito, pero cualquiera le decía a doña Cándida que no, después de levantarse de madrugada para prepararlo. 

2 comentarios:

  1. Maria: Me darías permiso para publicar Vida y Milagos en espanol.free-ebooks.net?
    Puedes escribirme a jacoboschifter937@gmail.com
    Me encanta la novela!!

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